Después de explorar el mundo invisible de los gases casi siempre invisibles, hoy nos enfocaremos en lo líquido, lo receptivo, un fluido que, junto con otros compuestos, corre por nuestras venas: el agua. Una molécula simple, pero esencial. Algunos místicos la llaman el espejo de la vida y del alma.
En esta entrega hablaremos del agua y su vital importancia en la vida humana. Con el fin de entender por qué Tales de Mileto dijo que todo empezó con ella. Porque el agua no solo corre por los ríos. También corre por nosotros, en nuestras venas y la podemos asociar con nuestras emociones.
La molécula de agua está compuesta por dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno.
Pero su forma angular crea una polaridad en ella. Gracias a esto, puede formar enlaces sutiles llamados puentes de hidrógeno, que son temporales. Algo así como abrazos entre moléculas. Como si al agua líquida fuera una tejedora donde hay agrupación, relación y movimiento
Podemos decir que el agua es rebelde o muy diferente. Cuando se congela, en lugar de hacerse más densa, flota. Puede almacenar y liberar calor sin cambiar bruscamente de temperatura. Disuelve muchísimas cosas favoreciendo a veces el cambio de fase de otras sustancias. Existe naturalmente como sólido, líquido y gas, lo que es extremadamente raro en la naturaleza.
Además de todo esto, la escala Celsius (la escala de temperatura más usada a nivel mundial) está basada en ella.
– 0 °C: cuando el agua se congela,
– 100 °C: cuando hierve.
Nuestro cuerpo está compuesto en un 70% por agua, circula en nuestras venas, humedece nuestros órganos y fluye en nuestro cerebro. Cuando tomamos un sorbo de agua, no solo nos hidratamos. Estamos haciendo que nuestras células despierten, nuestras articulaciones se aflojen, fluya la sangre, los riñones se limpian y se regula la temperatura corporal. Con todo esto, podemos decir que beber agua con consciencia es un pequeño acto de reconexión. Un gesto de agradecimiento al cuerpo por sostenernos.
Algunas culturas de todo el mundo vieron al agua como símbolo de lo femenino, de lo receptivo, de lo emocional. Esto lo podríamos asociar con la capacidad que tiene de cambiar de estado. Por ejemplo, cuando baja la temperatura, el agua líquida se vuelve hielo o se solidifica. Si la reconocemos como un elemento fundamental, esta cualidad la podemos traducir como su capacidad de autosostenerse; una gran enseñanza de este elemento. Junto al fuego, el aire y la tierra, el agua forma parte del lenguaje primario con el que la naturaleza se expresa
Bajo esta perspectiva y como reflexión, ¿que representaría para ti que el agua pase de líquido a vapor (evaporación) o de vapor a liquido (condensación)?
Y, por último, no olvidemos que cada molécula de agua que bebemos ha circulado por millones de cuerpos antes que el nuestro. Es decir, que en un trago de agua tocamos la historia de la Tierra.
La próxima entrega veremos como se enlazan los átomos y cómo estas uniones nos muestran patrones muy similares a los que vemos en las relaciones humanas.
Excelente fin de semana.
Mariano Sánchez Castellanos Postdoctor en Astrofísica Molecular.
“Un encuentro entre la Espiritualidad y la Ciencia”
🤍