Cómo ya hemos visto, los átomos se unen y forman móleculas que muchas veces tienen un fin en la evolución humana.
Hoy les contaré de un grupo de móleculas muy particulares: los compuestos orgánicos, base de la materia orgánica en la tierra.
De todos los compuestos que existen en la tierra, hay una familia de compuestos que se convirtió en la base para que la vida emergiera: los compuestos orgánicos. Aunque el universo está lleno de hidrógeno, helio y otros elementos ligeros, fue el carbono quien abrió la puerta a la complejidad necesaria para que existiera lonque hoy conocemos como vida. Gracias a esto lo podemos denominar el arquitecto de la vida humana.
Los compuestos orgánicos son moléculas cuya estructura principal está basada en átomos de carbono enlazados entre sí y con otros elementos como hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre. Entre estudiantes de química a estos compuestos se les conoce como los CHONS.
Su característica distintiva es la capacidad del carbono para formar cuatro enlaces covalentes, lo que le permite generar cadenas, anillos o redes tridimensionales de gran complejidad. Algunos ejemplos de estás móleculas son: los azúcares o carbohidratos, lípidos o grasas, proteínas y ácidos nucleicos.
El carbono tene un tamaño atómico intermedio y un arreglo o configuración electrónica que le permite compartir electrones de manera estable con muchos otros elementos.
Forma enlaces simples, dobles y triples, lo que multiplica sus posibilidades estructurales. En química y en biología, esta flexibilidad significa evolución y adaptabilidad. Investigaciones científicas han demostrado que reacciones en trevmoleculas simples en la tierra primitiva promovia la formación de este tipo de compuestos.
En la evolución biológica algunos compuestos organicos tienen una función especifica, por ejemplo:
Carbohidratos: fuente primaria de energía.
Lípidos: barreras celulares y almacenamiento energético.
Proteínas: estructuras y catalizadores de reacciones (enzimas).
Ácidos nucleicos: almacenamiento y transmisión de la información genética.
En cierto sentido, los compuestos orgánicos son la interfaz entre la materia inerte y la materia viva. El mismo carbono que forma diamantes y grafito es el mismo que se enlaza con hidrógeno, oxígeno y nitrógeno creando pensamientos, emociones y conciencia.
En este punto, la química deja de ser solo una ciencia de enlaces y masas para convertirse en un modelo que explica la creatividad del universo.
Si dijéramos que el hidrógeno es la chispa inicial y el oxígeno el soplo vital, el carbono lo podemos definir como la pluma que escribe la historia de la vida. Sin carbono, el planeta sería un lugar de minerales silenciosos; pero gracias a él se despliega la vida como una obra de teatro donde aparecen actores como las bacterias hasta civilizaciones.
Recordemos que somos átomos macroscopicas. ¿Me reconozco como actor consciente en esta gran obra de teatro llamada vida?
La siguiente entrega les contaré del fuego, y como este concepto en ciencia está íntimamente ligado con el conocimiento de nuestros antepasados.
Mariano Sánchez Castellanos
Postdoctor en Astrofísica Molecular.
“Un encuentro entre la Espiritualidad y la Ciencia”