La semana pasada hablamos sobre el ciclo de vida que va de los 7 a los 13 años de vida de una persona y como durante este ciclo se construye la personalidad. Cuando entramos al siguiente ciclo de 7 años que va de los 14 a los 20 años, la personalidad que se creó en el ciclo pasado ya tiene una identidad que se fortalece poco a poco conforme vamos adquiriendo experiencias. En esta nueva etapa, buscamos de forma incansable construirnos una identidad que nos permita sentirnos cómodos. Llegamos entonces a la etapa donde comenzamos un proceso de experimentación de diferentes cosas, la vida nos lleva a buscar círculos sociales donde nos sintamos identificados y construimos lazos muy fuertes donde nos sentimos seguros.
La personalidad se consolida y entramos a una etapa donde a pesar de ser muy jóvenes, nos sentimos unos adultos. Los distractores como el alcohol, en muchos casos las drogas y las diferentes actividades que ofrece esta nueva etapa, nos llevan a vivir situaciones que comienzan con el proceso de maduración de nuestro personaje. Al llegar al ciclo que va de los 21 a los 26 años, entramos a la adultez y comenzamos a adquirir responsabilidades que nos van atrapando poco a poco en una realidad que en la mayoría de los casos, no está alineada a lo que realmente tenemos que hacer en esta vida, sin embargo, las presiones sociales, los compromisos, las ideas sembradas por nuestra familia a lo largo de nuestra juventud o niñes y las ideas que construimos de nosotros mismos durante la primera etapa, ahora se han vuelto cadenas que nos llevan a experimentar depresión, frustración, ansiedad y desilusión.
Este estado emocional nos roba nuestro poder personal y nos mantiene en la desconexión. Como consecuencia a esta situación, buscamos constantemente fugas para dejar de sentirnos mal a través de los excesos forma parte de la mayoría de las personas. Algunas personas nunca salen de este ciclo y sus vidas quedan atrapadas para siempre.
El ciclo que le sigue, el que va de los 27 a los 34 es un ciclo muy especial en la vida de una persona, ya que a los 29 años, el planeta Saturno represa al mismo lugar en el que se encontraba al momento tu nacimiento. Este momento tan particular, viene acompañado de una etapa de confrontación y crisis conocida como el retorno de Saturno.
En astrología Saturno es conocido como el malévolo mayor y viene a realizar un cierre de caja, como si tuviéramos que rendir cuentas por los 29 años de vida que hemos recorrido.
En muchos casos, esta etapa genera un despertar de conciencia que nos lleva a cuestionarnos si somo felices. En la gran mayoría de los casos esta etapa es ignorada y decidimos mantenernos fieles al personaje y la realidad que hemos construido, pero muchas de las personas que pasan por este momento, deciden hacer cambios radicales en sus vidas.
Cuando dejamos de luchar contra lo que están sintiendo por dentro, nuestro espíritu tiene la oportunidad de expresarse y como consecuencia, despertamos.
La próxima semana seguiremos estudiando los ciclos y las cartas que los representan.
Pablo en Conexión
Rector del Instituto de Tradiciones Comparadas
“El mundo se cambia tocando corazón por corazón”