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El deseo no es tu enemigo, es tu esencia

El deseo no es malo, el deseo forma parte de nuestra esencia como seres humanos. Fuimos creados para recibir. Por eso decimos que cuando estamos conectados a la luz tenemos paz, sabemos que todo esta ahí y que solo tenemos que recibir. 

La luz es una metafora para expresar eso que tanto anhelamos como seres humanos. 

Piensa en un niño al nacer llora, quiere recibir. Y su comportamiento durante los primeros años de sus vida ese eso. Quiere recibir, es su único deseo.

Los Cabalistas se preguntaron ¿De qué elemento esencial estamos hechos? La respuesta: de deseo Ratzón.

Para saber de donde llegó esta respuesta es de vital importancia entender la Creación del Universo, lo que nosotros conocemos como Big Bang en la Cábala el Tzimtzum. Se que suena extraño, muy lejano pero es un concepto con el cual podemos entender de nuestro deseo. Te lo voy a explicar en mis palabras, es un tema del cual esta escrito muchísimo con datos donde los cabalistas hacen la correspondencia exacta con la parte científica pero todavía no estoy en ese nivel para explicártelo.

Solo existía Luz (la manifestación del Creador), una energía pura e infinita, que solo era. No había nada más ni siquiera un vacío.

El Creador se contrajo Tzimtzun significa contracción,  se retiro de un punto para que existiera un vacío, un vacío que permitio la exitencia de algo aparte que el mismo ¿para que? para que ese otro tuviera recibiera su manifestación. Su deseo era compartir. Este deseo dice la Cábala es lo único que Dios creó, lo demás es una extensión de esa energía.

Ese espacio que creó, esa vasija que creó para recibir, recibió tanto que explotó. Esos fragmentos son chispas de Dios, (toda la creación obvio nosotros también). Esa vasija tenía que recibir y compartir para no romperse. Nosotros somos esas vasijas fragmentadas que debemos repararnos para volvernos vasijas completas y seguir recibiendo. ¿Te fijas que no decimos dejar de recibir? No, porque ese fue el deseo del Creador. Tampoco decimos repararnos para seguir recibiendo, porque ya vimos lo que pasa. 

Así que esto nos lleva al concepto del deseo de recibir para compartir. 

Este el deseo primordial que tenemos en nuestra alma porque el objetivo de nuestra Neshamá es convertirnos en creadores de nuestra propia realización. Todo depende de la calidad, de la intención Kavaná y la capacidad de nuestra vasija. 

Por eso cuando recibimos para compartir nos sentimos plenos, cuando solo recibimos (“El pan de la vergüenza” otro concepto cabalístico que veremos más adelante) no llega esa satisfacción. Solo vean tantas y tantas historias que hay que millonarios o personas que tenía un objetivo de “éxito” y que llegan a un punto de depresión por no sentirse satisfechos.

Deseo = Movimiento afectivo hacia algo que se apetece.”
Impulso, anhelo, apetencia, aspiración.
Se considera una fuerza emocional o intelectual que dirige la voluntad hacia un objeto o meta.
– Fuente: RAE

Deseo (Ratzón – רָצוֹן) = “La esencia misma de la criatura, la fuerza primordial que Dios creó para permitir la existencia de algo ‘aparte’ de Él, y cuyo propósito es transformarse de un deseo egoísta (recibir) en un deseo altruista (compartir).”
– Basado en las enseñanzas del Zóhar

Expliquemos los tres niveles de deseo para entender que ninguno es “malo”.

Tres niveles de deseo:

Primer nivel: Gratificar nuestros impulsos animales, son esos impulsos primarios, en donde como humanos  podemos usar lo racional y lo intelectual pero será para satisfacer las necesidades más básicas.

El deseo se vuleve impulso para trabajar y tener un lugar seguro para vivir, para comer, para no tener frío. Es puramente un deseo de sobrevivencia. Pero es justo ese deseo es el que nos hace mantenernos con vida.

El segundo nivel de deseo es lo que no se encuentra en el reino animal, son deseos como el honor, prestigio, fama.  Son todo ese tipo de pensamiento decisiones y acciones que tomamos para satisfacer el deseo de status, tomando status también como la necesidad de estar con otros. Es el motor que nos impulsa a salir de la famosísima Zona de Confort, lo que nos hace querer aspirar a algo más, a ser creativos. Sin este deseo la humanidad se estancaría. A nivel personal nos ayuda a crecer la vasija.

Y luego viene el tercer nivel de deseo en el que lo que anhelamos es la sabiduría y el conocimiento. Es esa chispa que nos hace vivir la espiritualidad. Se enfoca en comprender y no es tener. Es el deseo que nos convierte en buscadores, el que viene de la Neshamá alma.

Ninguno de esos deseos es malo, recordemos que en Cábala no hay bueno y malo, todo es relativo de acuerdo al nivel en que se encuentre, de acuerdo a la Kavaná la intención que pongamos en ellos. La Luz puede ser Luz obscura. 

Todos estos niveles los tenemos los humanos, deseos que nos llevan a la acción en diferentes momentos de nuestra vida, es como lo que te decía del bebé si no llora si no exigue su deseo de comer no va a sobrevivir, su deseo es “bueno”.

En cada persona estan mezclados estos niveles de deseo en distintos grados y esa es la diferencia entre una persona y otra.

Como decíamos ese deseo con el que llegamos es una vasija y estaremos en esta vida tratando de llenar la vasija para sentirnos satisfechos, ese deseo es el que nos pondrá en movimiento y dará forma a qué tipo de vida vamos a vivir.

¿De qué vas a llenar esa vasija?
¿Cómo vas a sentirte satisfecho?
¿Qué es lo que verdadermante deseas en la vida?

Dice el Rav Berg que una persona que vive en el Amazonas no despierta un día con el deseo de tomarse un Grande Capucchino doble con leche de almendra. 

El deseo surge de la experiencia y la memoria.

¿Qué experiencias tienes? ¿Qué deseos tienes?

No dejemos que se rompa nuestra vasija recibamos todo lo que el Creador quiso compartir con nosotros y hagámonos cargo de ese pedacito de vasija que somos para repararla, hacerla más grande elevándonos por encima del deseo de recibir para para si mismo y aceptemos recibir para compartir.

¿Qué crees que es recibir para compartir? 

«Ser Causa y no Efecto.»

Shalom
Vicky Flores
Directora del Instituto de Tradiciones Comparadas

Publicado en Cábala

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