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Detenerte es una acción espiritual poderosa

Hay días en que el mundo nos pide correr. Días en que la lista de pendientes parece no terminar y sentimos que cada minuto de quietud es un lujo que no podemos permitirnos, o hasta nos sentimos mal por hacerlo.

La Cábala nos enseña que el descanso no es un tiempo muerto, sino una parte esencial del crecimiento espiritual. 

Hay que dejar un vacío para poder seguir creando. ¿y si creamos ese vacío de foma consciente? ¿qué pasaría? Ocurre la magia de la integración. Como explica Mario Sabán, el verdadero aprendizaje no sucede en la acumulación de información, sino en los momentos de pausa donde lo estudiado se asimila y se convierte en parte de nosotros. 

Cuando habla de informacíón y lo estudiado no creas que es solo literal, ser estudiante, es la vida en si. ¿Te has fijado en la cantidad de informacíón que recibimos diario? Información mental e información energética. Personas con las que convives, tu entorno, las redes sociales, tus propios pensamientos, pendientes, la comida, el dinero y un largo largo etc. 

Cuando nos detenemos, cuando estamos en consciencia viviendo, aprendiendo de lo que lo que nos paso e integrándolo para mañana ser mejores es entonces, dice Mario Saban,  cuando el conocimiento desciende de la cabeza al corazón, y se transforma en sabiduría. 

En la tradición hebrea existe el Shabbat del hebreo shavat – “cesar”). Es el séptimo día de la semana judía (desde el viernes al atardecer hasta el sábado al anochecer). Es uno de los 10 mandamientos. Génesis 2:1-3: Dios culminó la creación y descansó en el séptimo día, lo bendijo y lo santificó.

¡Dios descanso! Imagínate eso. 

Lejos de ser solo un día de reglas o restricciones pasivas como podríamos verlo los que no seguimos esa tradición, es un principio espiritual: al detener nuestras actividades creativas, recordamos que no somos dueños del Universo. Es un acto de humildad y fe. En el Shabbat comen en familia, disfrutan tiempo de calidad con ellos no con las prisas del diario, tienen tiempo de reflexión y se desconectan (muchos literalmente) de lo mundano. Es un tiempo en donde dan espacio para asimilar, integrar lo sucedido en la semana, cosas buenas y cosas malas, ambas, también la luz recibida se debe de integrar.

El Shabbat son 25 horas dedicadas específicamente a la “actividad de no-acción” donde el alma se reconecta con su fuente y se fortalece para la semana siguiente. No es solo cesar actividades externas, sino alcanzar un estado de quietud mental y espiritual que nos reconecta con nuestro ser esencial. 

El Wu Wei un concepto taoísta tiene un significado similar: La acción más poderosa nace de la quietud y la alineación, no de la fuerza bruta.

Desde la perspectiva cabalística, el “descanso” cumple una función específica: sellar la vasija. Nuestra energía es como un recipiente. Las actividades constantes, el estrés y las quejas crean filtraciones en este recipiente. Al detenernos conscientemente, permitimos que se cierre y fortalezca.

La intención (Kavaná) es clave aquí. No se trata de botar todo, no se trata de pereza y que no que hagas nada o por el contrario de colapsar por agotamiento, sino de elegir conscientemente hacer una pausa.

Cómo aplicar esto hoy y hacer tu mini Shabbat:

Siéntate por cinco minutos sin ningún objetivo. Respira normalmente. Puedes decir mentalmente: “En este momento elijo detenerme para recuperar mi energía y claridad”. Luego continúa tu día, come concientemente, disfruta, camina, convive, disfruta una película etc. Sin prisa, sin culpa.

Este simple acto cambia tu relación con el tiempo y el esfuerzo. Te recuerda que eres un ser espiritual que necesita ciclos de actividad y reposo, ley del Universo.

Te deseo un Shabbat sin culpa, ya que es un “trabajo” que debemos de hacer para poder seguir creando.

Shabbat Shalom

Vicky Flores
Directora del Instituto de Tradiciones Comparadas

Publicado en Cábala

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