Lej Lejá: Un viaje que empieza por ti y se dirige hacia ti.
En el libro del Génesis (12:1), Dios dirige a Abraham una instrucción que comienza con dos palabras reveladoras: “Lej Lejá”. El versículo completo dice: “Vete de tu tierra, de tu parentela y de la casa de tu padre, a la tierra que yo te mostraré”. Pero son esas dos primeras palabras, “Lej Lejá”, las que la tradición ha conservado como el nombre de esta instrucción espiritual, porque encierran toda su esencia: un viaje que es “por ti mismo” y “hacia ti mismo”.
Lej Lejá se traduce comúnmente como “vete”, pero su significado literal es más profundo: “Vete por ti mismo” o “Vete hacia ti mismo”.
No se trata simplemente de un viaje físico, sino de un viaje interior. Es el llamado a dejar atrás lo conocido para descubrir quiénes somos realmente, más allá de las etiquetas, las limitaciones que hemos heredado y lo comodo de lo conocido.
Este versículo nos habla de tres niveles de desapego.
El primero es dejar “tu tierra”, que representa todo lo familiar y cómodo, esos hábitos y rutinas que aunque nos limitan, nos resultan seguros.
El segundo es abandonar “tu parentela”, esas creencias y expectativas ajenas que hemos hecho propias.
El tercero, es salir de “la casa de tu padre”, esa identidad heredada que nos define desde antes de que pudiéramos elegir.
Dios no le revela a Abraham su destino final. Le promete una tierra que le será mostrada en el camino. Aquí yace una de las grandes enseñanzas: la fe no consiste en saber adónde vas, sino en confiar que cada paso te llevará hacia tu propósito. El crecimiento espiritual requiere ese valor para avanzar hacia lo desconocido, sostenido por la certeza interior de que estás en el camino correcto.
En nuestra vida cotidiana, el Lej Lejá se manifiesta cada vez que sentimos ese impulso interior de cambiar, de crecer, de transformar algo que ya no nos representa. Aparece cuando contemplamos dejar un trabajo que nos da seguridad pero no nos realiza, cuando sentimos la necesidad de soltar relaciones que nos limitan, o cuando decidimos cuestionar esas creencias profundas que heredamos sin cuestionar.
Este proceso no está exento de miedo. La mente racional se resiste a soltar lo conocido, incluso cuando lo conocido nos hace infelices. Por eso el Lej Lejá es fundamentalmente un acto de fe: la confianza de que al soltar lo que ya no nos sirve, hacemos espacio para lo que realmente estamos destinados a ser y vivir.
Lej Lejá, dice el Rabino Max Godet, implica desapegarse de cualquier dogma para iniciar un viaje hacia la libertad mental y espiritual. Para él, “Lej Lejá” es un verbo de acción. El viaje interior se demuestra y se fortalece con movimientos externos, por pequeños que sean.
Hay que dar pasos tangibles para dejar tu “tierra” conocida y dirigirte hacia la “tierra prometida” de tu propio potencial. Él enseña que este viaje espiritual interno debe manifestarse en acciones físicas y cambios en nuestro entorno y hábitos. Este viaje comineza desde el momento en el que decides por ejmeplo cambiar la silla de tu oficina de lugar, hasta cambiarte de trabajo.
Desde su perspectiva de neurociencia, estas acciones pequeñas crean nuevas conexiones neuronales. Le envían una señal clara al cerebro y al subconsciente de que algo está cambiando, allanando el camino para transformaciones más profundas. Es la manera de “bajar” la intención espiritual al mundo físico.
Cada vez que damos un paso hacia nuestro crecimiento auténtico, por pequeño que sea, estamos respondiendo a ese mismo llamado que transformó a Abraham. No se trata de un evento único, sino de una disposición permanente a escuchar esa voz interior que nos invita a expandirnos, a soltar lastre, a convertirnos en versiones más auténticas de nosotros mismos.
El viaje hacia nuestra esencia verdadera comienza con un solo paso fuera de lo familiar. Lej Lejá nos recuerda que la verdadera seguridad no se encuentra aferrándonos a lo conocido, sino desarrollando la confianza interna para caminar hacia lo que somos llamados a ser.
Shalom
Vicky Flores
Directora del Instituto de Tradiciones Comparadas
La información llega en el tiempo “justo” y mejor explicada imposible… gracias, gracias, gracias!!!
A tomar acciones y seguir creciendo espiritualmente
Ahooo…❤️❌❤️
Claudia que alegría me da leerte! ¡Lej Lejá sin miedo! : )