Todos los que utilizamos algún sistema adivinatorio vamos a tener alguna historia donde las cartas/runas/figuras del i-ching o geomancia hablaron con una certeza y profundidad que hasta dieron miedo. Fue un momento de claridad absoluta en el que el mensaje que querían dar y lo que esperaba el consultante se alinearon de manera casi perfecta.
Pero para el observador casual a la adivinación surge la pregunta, ¿por qué funcionan? Ya hemos visto que el tarot es un simple juego de cartas y que las runas solo eran el alfabeto usado por el pueblo nórdico. Así que ¿cómo es posible que al consultarlos nos den una respuesta que responde con tanta claridad?
Mi respuesta después de más de veinte años de hacer lecturas es que nos conectamos con la parte divina que todos tenemos. Las respuestas siempre están en tu interior, pero necesitamos usar un método externo para poder desconectarnos del ruido del ego y escuchar esa voz que está en nuestro interior y que es parte de la divinidad.
¿Por qué todos los oráculos usan figuras o símbolos? Porque nuestro subconsciente usa ese lenguaje simbólico. Al usar símbolos estamos permitiendo que esa parte de nuestra conciencia surja a la superficie y nos ayude a entender el mensaje. Vivimos rodeados de ruido externo e interno por lo que se requieren estos mecanismos para poder tocar nuestra sabiduría y divinidad interior.
Sin importar el oráculo que usemos, siempre funcionará con un medio aleatorio de respuesta. Las cartas se revuelven en el mazo, los dados se agitan al igual que las monedas por lo que parece que los oráculos dependen de ello. De hecho, podríamos aventurar que si no hay una respuesta producida por el azar no es un oráculo. ¿Por qué es así?
En mi experiencia la respuesta que más me ha satisfecho es que Dios se comunica con nosotros a través de los símbolos y la casualidad, por eso es necesario darle un mecanismo que utilice aleatoriedad para que pueda darnos una respuesta a lo que preguntamos.
Del mismo modo nuestra mente analítica quiere interpretar todos los mensajes de una manera racional, al darle una respuesta basada en símbolos, como lo hace cualquier oráculo, nuestro cerebro no puede interpretarlo directamente así que tienen que entrar al relevo nuestra parte subconsciente que maneja los símbolos mucho mejor, al entrar en modo intuitivo es cuando podemos comunicarnos con el oráculo y por consecuente con Dios. Esa es la razón por la que tienen que ser símbolos elegidos al azar: es el lenguaje que Dios usa con nosotros.
Con eso continuamos analizando el arte de la consulta. Quedo a la espera de sus preguntas en nuestro blog.
Gerardo Braham Caballero
Director de la Escuela de Adivinación y Magia Ceremonial del Instituto de Tradiciones Comparadas