Existen muchas confusiones con respecto al origen del Tarot por lo que quisiera tomar una pausa sobre los sistemas de adivinación en general y hablar sobre sus orígenes.
El Tarot comenzó como un juego de cartas sin ningún significado esotérico. En el siglo XIV llegaron a Italia las primeras barajas procedentes del mundo árabe las cuales sirvieron de inspiración para crear los primeros mazos de cartas europeos. El Tarot comienza con un juego llamado tarocci, el cual utilizaba cartas adicionales con imágenes que representaban figuras reales y ficticias en la vida medieval. Así podías tener al Emperador del Sacro Imperio Cristiano en una carta y en otra al Juicio Final mencionado en el Apocalipsis. Pero estas cartas a las que se les llamó triunfos no tenían un valor esotérico ni secreto. Eran simples modificadores para el valor final de tu mano ganadora.
Cuando se habla de cartomancia en Europa medieval lo más probable es que los lectores hubieran usado baraja convencional de juego. Esto por dos motivos, para evitar ser perseguidos por la Iglesia ya que siempre se podía decir que estabas jugando un juego de cartas y no estabas leyendo el futuro y por la facilidad para poderlas reemplazar en caso de que una se dañara.
Existen numerosos mazos de Tarot de esos años y el número de cartas de triunfos en ellas variaba de acuerdo con la versión, algunas incluían dioses romanos, otras incluían las doce constelaciones del zodiaco, no había un tarot estándar y la gente solo las usaba para jugar con ellas. Eventualmente con la llegada de la imprenta se comenzó a estandarizar en variantes del Tarot de Marsella en 78 cartas. Pero esto sucedió hasta mucho tiempo después de que comenzó el Tarot.
Posteriormente los ocultistas franceses en el siglo XIX (noten que fueron más de 500 años de distancia desde su creación hasta este momento) comenzaron a usar el tarot como una herramienta esotérica en la que interpretaban claves “ocultas” de la cábala o conocimiento egipcio preservado en ellas. Así fue como el Tarot se ganó su reputación mágica, pero esto fue hasta después de que se creó. No tiene un origen esotérico, no fue desarrollado por los sacerdotes egipcios en un templo secreto debajo de la Esfinge de Giza, no es conocimiento que viene de la Atlántida que fue preservado por milenios, no tiene las claves secretas para entender la Cábala judía.
Y aún así, seguimos usándolo como una herramienta predictiva porque sus símbolos nos atraen, le hemos dado significados para poder interpretarlos y las usamos con éxito para hacer lecturas adivinatorias. Lo importante de entender en toda esta lección es que fuimos nosotros los que le dimos definiciones como cartas buenas o malas, nosotros creamos la realidad en la que el tarot te puede predecir el futuro, pero de igual forma puedes usar muchos otros oráculos que lo predicen de igual manera.
Con eso continuamos analizando el arte de la consulta. Quedo a la espera de sus preguntas en nuestro blog.
Gerardo Braham Caballero
Director de la Escuela de Adivinación y Magia Ceremonial del Instituto de Tradiciones Comparadas